La fermosura que en sus ojos se encontraba salió a caminar por el jardín bajo el reflejo de los vidrios del invernadero.
Esta fermosura diosa de dioses clamó a las rosas blancas: "¡Os ordeno venid conmigo a recorrer el camino que lleva al bosque de Aykit!" a lo que respondiéronle: "¿Pero es que estás loca, fermosura divina?..." más al no soportar tales respuestas, la fermosura príncesa de poderíticos* interrumpiólas con tamaña ira: "Pues la que se oponga a mis deseos pagará con su cabeza, os degollaré a todas sin piedad, viles plantas raiz de todo infierno proveniente de la tierra". Dichas semejantes palabras no quedoles otra alternativa y en fila inda su viaje emprendieron.
Junto al rosedal un camino se encontraba, éste caminaba caminados caminos. Las flores y la fermosura con marcadas pisadas usurparon el sendero, que al cabo de unas horas desapareció. Perdidas entre permeables y perfiladas personas, la bonita fermosura y las cuatro rosas blancas refugiáronse bajo la rama de un árbol, donde ocultábase una cueva prehistórica.
Recorriendo, la fermosura se detuvo y observó: "Bello paisaje, bello tal cual mí", en un santiamén las rosas alabaron al unisono: "Y quién más digno que vuestra divina fermosura para iluminar el más inefable cuadro jamás visto".
El tiempo pisaba viejos, mediante y durantea, a su aposento las rosas devolvió. La fermosura entre su fermosor se perdió y atontada quedó.
*Poderíticos: palabra que proviene de la gente que posee gran poder.